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viernes, 25 de noviembre de 2011

MAL DE ESCUELA


Con este blog, realizado por Paloma Escamilla Fajardo, María Huertas González Serrano, Jose Manuel Hernandez Navarro, Cristian Ibañez Rivas y Estefanía Sáiz Caballero.
Queríamos reflejar, como en la escuela cuando surgen problemas con los "malos alumnos" se ven reflejados en el "problema" cuatro elementos importantes: La madre (véase madre, padre, tutor...), el profesor (institución, tutores educativos, etc.), el alumno con todos sus problemas, conflictos de intereses y otros, y el futuro que queremos todos para los elementos destacados.


En este póster, en relación al libro de "Mal de escuela", queríamos destacar el hilo conductor que existe entre todos los elementos.
Ya que en el libro de "Mal de escuela" la que se encarga de solucionar el problema del "mal alumno" es directamente la madre con el profesor, el cual llama a otros profesores para que le solucionen el problema.


En este póster, lo que queremos reflejar es que no siempre tiene que ser así, ya que si al "mal alumno" se le solucionan los problemas sin que éste tome parte en ellos, no vamos a hacer otra cosa más que encerrarlo en su "zoquetería", lo haremos mas "zoquete", pues nunca sabrá que es realmente lo que pasa o cuanto cuesta solucionar sus problemas, a dónde nos lleva su actitud, su forma de ser y tratar las situaciones a las cual él/ella nos lleva.


Otro elemento a destacar, es la escuela, pues la escuela es la institución en la cual el alumno se está formando y la cual, aunque no siempre, tiene que ver directamente con su zoquetería. Pues como bien se refleja en el libro, un profesor puede sacarles de la "nulidad" en la que se encuentran o aumentarla, pues si un profesor le "pasa la bola" a otro profesor, es el alumno el que se "nula" a través de esos errores de los profesores, en cambio, si un profesor se propone sacar algo de cualquiera de sus alumnos, se molesta en conocerlo y saber qué le motiva y cómo hacer para sacar partido de él/ella, puede cambiar todo el proceso.


Es decir, hay varios factores que tienen partido en el problema, y según como relacionemos los unos con los otros el problema puede ir a mejor o a peor.





miércoles, 2 de noviembre de 2011

Entre recuerdos.

¿Qué ven tus ojos cansados y tristes, hombre de a pie

que caminas sobre tus recuerdos?


¿No ven quizá un reflejo de hace mucho tiempo?


¿Qué ves, amigo, que no insistes ante ti mismo?

Amarga figura recuerdan tus pensamientos...


¿ A caso olvidaste tu pasado en el tiempo?


¿Qué ves en tus pasos, largos muy largos, que no ves

tras el espejo de su rostro cansado?


El mundo lo humilla, su rostro te miente, se siente perdido

¡recuerda hombre! ¿Qué sentiste tu de niño?

¿Olvidamos ya todo aquello que fuimos?:


¡Valientes ante todo, valientes ante el cielo!

Nada nos importa y nada tiene sentido.


El mundo no es nosotros, estamos divididos,

somos el zoquete del que sólo se acuerda el olvido.

El mundo lo humilla, su rostro te engaña, se siente dolido.

Las apariencias externas no suelen ser de buen juicio.


Y tras pasar de largo, hombre viejo, hombre cansado,

señalas su rostro y lo llevas contigo.


¿Zoquetes...? Algunos. Zoquetes...? Ninguno.

ávidos de esperanza, ávidos de imagen y semejanza


No querer perderse en la tierra, no querer ser tragados por ella.

Sin intento no hay logro, y sin logro, hay niebla.


Busca él su ayuda, y el otro, la deniega.


Viejo, cansado, recuerda. Desea señalar aquel rostro,

desea... pero ya es tarde y no se lo lleva.


Sus sueños han querido ayudarlo, sin embargo

tarde es el día en que decide pensarlo.


Aun así...


Su vida se apaga feliz en sus logros, gorrión de luz que encontró el camino.

Feliz día de ocaso en el que ha vuelto a ser niño.

lunes, 3 de octubre de 2011

Mal de escuela





Se contemplaba en todas partes la visión del fracaso en algunos rostros callejeros, el rostro de la incertidumbre y del no saber cómo acabará todo. Quizá una visión demasiado turbulenta que atoraba la realidad, la distorsionaba y de ella se resguardaba aquel joven. . Sentir el deseo de que la noche sea su guarida, sabiendo que es el momento en el cual sus preocupaciones se marchitan para convertirse en sueños, sueños que a menudo eran pesadillas, pero preferibles a la realidad que le rodeaba, pronto aprendió a controlar mejor sus sueños que los fracasos matutinos. En el libro de Pennac, se marca en un párrafo ese deseo nocturno de huir de la realidad, que tantos recuerdos ha traído.

En algún momento de su vida estudiantil, ha recibido algunas miradas juiciosas, tras algún comentario respecto a su futuro, a lo que deseaba, incluso a lo que ya había conseguido, esos rostros le indicaban la dificultad que veían que, un alumno como él, consiguiera lo que se proponía. Probablemente sus reacciones no respondían a ello conscientemente, sin embargo hablaban por sí solas del pensamiento que guardaban respecto a su alumno. Él recuerda algunas...

Es increíble ver como Daniel Pennac da una visión tan exacta de las frases típicas que él mismo vivió en su infancia hace ya sesenta años más o menos, y como éstas mismas han hecho mella en cada mal recuerdo de una infancia un tanto complicada.

Los profesores le miran ya no sabe si con desprecio, con duda o con incertidumbre, se atrevería a decir que un poco de todas. Una vez, sólo una vez, recuerda que alguien preguntó, ¿qué te pasa?, ¿por qué no haces los deberes?, y el joven tan sorprendido por la pregunta respondió como siempre lo hacía cuando no sabía muy bien la respuesta, aunque antes se tomó el tiempo justo para almacenar aquel primer acercamiento de un profesor, que jamás antes había experimentado, y finalmente respondió: no sé.... Exactamente igual que describe Pennac en sus páginas. Lástima que después de esa respuesta no hubiese una continuación de la conversación y todo terminase con un nuevo comienzo de la rutina diaria, como si el joven no hiciese los deberes "adrede", idéntico a lo que describe la bibliografía. La vida de Daniel Pennac le recordaba tanto a si mismo... que hasta sintió una gota de alivio al saber que alguien había llegado tan alto desde un pasado tan cercano al suyo. Y es que a veces el "zopenco" le persigue con sus mayores miedos.

Desde su punto de vista y bajo su experiencia personal, el joven, ya habiendo experimentado un cambio radical y habiendo visto como subía y otros, que parecían estar tan altos, se quedaban atrás, medita sobre cuáles pudieron ser las causas de que, por ejemplo Pennac, tuviese tan mal comienzo en su infancia. Se atrevería a decir, desde su propia experiencia y desde la lectura de la bibliografía del autor, que en sus primeros fracasos escolares hubo poca o más bien ninguna comunicación entre sus padres y él, por algunos comentarios que surgen a lo largo del libro. Ello recuerda al joven que, en su caso, y tras una primaria con disgustos y mal estar, tuvo la suerte de contar con su madre, que durante el trabajo de años y años se dedicó a él para inculcarle la responsabilidad y la importancia de una formación. Años le costó comprender la idea tan abstracta y complicada de la importancia del saber, pero con el tiempo fue asimilando esa parte. Ahora sólo quedaba la más difícil de todas: aprobar las asignaturas, que por el momento, no entendía. Cada parte del libro, cada capítulo, reflejaba un recuerdo cargado de sentimientos de su propio pasado, de su propio reflejo; profesores más centrados en "buscar un culpable que dar soluciones", "una universidad que forma exactamente lo que su sistema desea", un "pasar la pelota" por tener una mala base y así conceptos, ideas, recuerdos de un pasado actual idéntico a un pasado de hace sesenta años. El joven lo tiene claro, es un problema que siempre ha habido, desde que los profesores son profesores y los alumnos alumnos, y que por tanto da a entender que siempre estará ahí y por tanto siempre se requerirán profesores como Daniel Pennac, profesores que estén presentes en las clases, que se preocupen y se esfuercen en motivar a sus alumnos, que recuerden que son personas que necesitan más comprensión que cualquier otra cosa, que necesitan "amor", tal y como se describe en el último capítulo " lo que quiere decir amar".